martes, 13 de abril de 2010

ARIZONA BABY (Politécnica de Algeciras)

Desde que empieza el espectáculo una extraña sensación se apodera de ti, un déjà vu golpea la puerta de tu cabeza para anunciarte que todo lo que oyes y sientes te es tan familiar que se diría que ya lo has escuchado antes. Pero de eso nada amigo, todo forma parte del ritual que Arizona Baby tiene preparado para el directo. Como chamanes del desierto te traen el espíritu más puro del Rock resucitándolo sobre el escenario, tal y como ocurrió en Algeciras, un pueblo fantasma que revivió con la llegada de estos tres forasteros del oeste del Pisuerga dispuestos a desenfundar sus guitarras y disparar hasta el último riff que les queda en la recámara.

Survive fue el tema con el que abrieron el espectáculo, y una de las poquitas canciones elegidas de entre su primer trabajo (Songs to Sing Alone) para el show. Ni que decir tiene que estos temas cobraron más vida de cara al público que en el disco, gracias a que se contagian de toda la rabia y la consistencia que el trio desprende, lo que les confiere, sin duda, otro carácter mucho más maduro en contraste con una grabación que siempre se me antojó débil en cuanto a punch se refiere. Así pues, canciones de este primer trabajo lograron desatar la revolución en la platea como la divertidísima y pegadiza Everything, que sirvió de fantástico preámbulo a Shiralee, el himno más coreado de la noche y el más esperado a juzgar por la reacción del público. Una canción que representó toda una declaración de intenciones: ¡Aquí estamos, hemos llegado y no nos pensamos largar hasta la última gota de sudor! Demostrando que son todo actitud, y que mueren por sus temas, The Truth, Sandman, Sunday... todos fueron interpretados y defendidos con furia, y eso se traslada a la música, al sonido y al público. Logrando conformar un gran espectáculo.
Para terminar, permítanme que cierre hablando de Runaway, una melodía fugaz e intensa, algo oscura incluso, pero que creo puede servir para explicar la esencia de la banda a las mil maravillas: dos grandísimas guitarras. Una desliza trepidantes punteos. Otra, hace las veces de soporte rítmico perfecto sobre el que contruir una voz ora desgarradora ora melodiosa. Completando todo ello con una base rítmica tan sencilla como efectiva.
Lo que te llevas a casa después de ver a este trio, ( a parte de melodías que se te quedan grabadas a fuego, como la impagable I want to breack free de Queen) es la idea de que llegarán lejos por su apuesta sincera por el Rock & Roll. Y es que Arizona Baby son, por encima de todas las etiquetas que le quieran poner, puro Rock & Roll,

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lunes, 12 de abril de 2010

Viaje a 800 + Orthodox + Moho (Granada Marzo)

La crónica de este concierto se empezó a escribir mucho antes de que se celebrara, meses atrás, desde el preciso momento en que a nuestros amigos de la Sala El Tren se les ocurrió unir en el mismo cartel y en el mismo escenario a Orthodox, Viaje a 800 y Moho, tres de los grupos más representativos y en forma del panorama underground nacional. Bandas que han participado en festivales internacionales de la talla del Hell Fest o del Roadburn, y que incomprensíblemente aquí lo siguen teniendo difícil para tocar en salas y eventos de este tipo. Algo que podrá corroborar el fiel seguidor de la escena underground nacional, acostumbrado a peregrinar por los garitos y locales más recónditos de la geografía española. Por lo que esta ocasión, tan especial como genuina, se esperaba con ganas y ansia por parte de todos.

Llegado el día y estando preparado todo lo necesario para montar un gran espectáculo: grandes bandas, sonidazo y numeroso público, por fín se corria el telón. Siendo los encargados de abrir la noche los sevillanos Orthodox que si bien no pudieron mostrarnos su última obra, Sentencia, por el despligue material que ello supone, se encargaron de dejarnos bien claro cuál es su apuesta musical desde el primer tema (Jehová) hasta el último (Geryon's Throne), un dantesco paseo por el infierno de la música. Orthodox fue un derroche conceptual diréctamente del oido a la mente, que denota la madurez de un grupo cada vez más soberano de las tablas. Tras éstos fue el turno de Viaje a 800, que demostraron a todos por qué son una referencia nacional en cuanto a actitud y creatividad se refiere, grandes dosis de alma y entrega escenificadas en unas guitarras y bases rítmicas salvajes que nos regalaron un par de temas nuevos más cañeros que de costumbre, acompañados eso sí, de los ya clásicos Solo e Higomon y de un Roto Blues, más roto y lisérgico que nunca. Como última parada nos aguardaban Moho y toda su jodida mala leche, que no es poca. Desde el comienzo sacudiendo de lo lindo con riffs de cadencias tan pesadas como brutales, aportando aún más energía si cabe a temas como San Mamés o Chotacabra (el cual da nombre a su último disco) en un aplastante directo que puso el punto y final a la noche con la misma o mayor intensidad que con la que empezó.

(Artículo Publicado en la revista Mondo Sonoro Edición Andalucía)
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